viernes, 18 de abril de 2008

Lo de Arriba

Siempre me ha admirado cómo de un simple gusano puede, en la oscuridad, producirse y generarse un hermoso ser alado. Al mirar cómo se realizan las asombrosas transformaciones en el terreno de cultivo donde a partir del sacrificio de una simple y humilde semilla puede aparecer el árbol más frondoso, mi asombro fue in crescendo.


Karl von Eckarthausen. CATECISMO DE LA QUÍMICA SUPERIOR

Para probar la analogía de las verdades naturales
Con las verdades de la fe
Por un adorador de la religión y de la naturaleza
Cuyo número humano es 15.
Dedicado a quienes son capaces de la luz.

Pregunta: ¿Quién eres tú?
Respuesta: Soy un hombre que conoce la luz y que comulga con ella.
P. ¿y qué tipo de hombre es ese?
R. Es todo aquel hombre que después de haber reconocido la luz ha sido iluminada por ella, comulgando enteramente con ella; es todo aquel hombre que sabe y practica todo aquello que la vieja y auténtica comunidad de la luz siempre supo y practicó, estuviera o no estuviera escrito en el libro de la luz.
P. ¿A través de que signo se reconocerá a un hombre que comulga con la luz?
R. A partir de un hecho: él conoce en la naturaleza el signo de la cruz, el gran símbolo de la fuerza de disociación, de la separación de lo puro y de lo impuro, de lo perfecto y de lo imperfecto, evitando los errores y falsos trabajos que con unanimidad rechazan los maestros verdaderos de la auténtica comunidad de la luz.
P. ¿cómo se designa al que comulga con la luz de la naturaleza?
R. A través del gran signo de la cruz de la naturaleza (+), signo de la gran fuerza de disociación. Todo lo dice y emprende en el nombre o según los atributos del fuego, de la luz y del espíritu, de tal manera que todo lo conduce hacia su Amén, esto es, hacia su culminación.
P. ¿Cuántos capítulos relativos a la auténtica comunidad de la luz ha de conocer todo aquel que comulga con la luz?
R. Hay cinco capítulos: el primero concierne a la convicción verdadera y a la fe, o adhesión a la luz. El segundo consiste en los siete medios para obtener la luz. El tercero son los diez mandamientos de la luz. El cuarto es el conocimiento de la forma pura que recibe y de la fuerza creadora que actúa. El quinto es la ciencia de la disociación de la luz.

CAPÍTULO PRIMERO
De la comunión con la luz

P. ¿En qué consiste el capítulo primero de la doctrina auténtica de la luz?
R. En la comunión con la luz y el conocimiento de ella, pues sin esta comunión y este conocimiento no es posible hacer actuar una fuerza ni realizar o culminar cualquier cosa.
P. ¿En qué debe creer y con qué debe comulgar cada hijo de la luz?
R. En todo aquello que han escrito y enseñado lo hombres de la luz en los 12 artículos de la auténtica comunidad de la luz.
P. ¿Cuáles son los 12 artículos de la auténtica comunidad de la luz?
R. 1. Comulgo y creo en una fuerza creadora del fuego, de la que nacieron el cielo y la tierra, el extensum y el concretum a partir de lo fijo y lo volátil. 2. Comulgo y creo también en una luz producida por la fuerza del fuego, luz maestra del universo o fuerza todopoderosa de la naturaleza. 3. Esta luz pura que emana del fuego es recibida por el espíritu más puro y ha nacido de la forma más pura. 4. Y con todo, deberá sufrir en el reino de lo impuro, ha sido disociada, mortificada y sepultada bajo tierra. 5. Entonces la luz desciende a lo más profundo de la materia y al cabo de tres épocas, esto es, tres reuniones de tres fuerzas espirituales con tres formas purificadas, es rectificada y de nuevo hecha viviente. 6. Se eleva hasta la suprema perfección en tanto fuerza de luz brillante del fuego todopoderoso. 7. Y después de haber adquirido esta suprema perfección, es capaz de devolver la vida a lo que está muerto y de tornar perfecto lo imperfecto. 8. Creo en el espíritu de la luz que emana del fuego y del calor y lo conozco. 9. La santa, universal y verdadera comunidad de la luz, asociación y unión de cuantos son capaces de la luz. 10. La abolición de las enfermedades y de la miseria. 11. La renovación de nuestro ser. 12. Y la felicidad suprema de la vida.
P. ¿Cuál es la principal pretensión de estos 12 artículos?
R. La principal pretensión es que, quien sea capaz de la luz, siga las leyes de la luz, que reconozca por la razón y que practique por la voluntad, a saber, que no existe más que una sola fuerza universal, en una sustancia y esencia, y al mismo tiempo triple en su evolución: fuerza del fuego en tanto fuerza creadora, fuerza de la luz en tanto que fuerza unitiva y fuerza del espíritu , emanando del fuego y de la luz, en tanto que fuerza formadora de todas las cosas.
Este espíritu que emana lo conduce todo a la perfección y, según los medios ordenados, a la suprema culminación.

CAPÍTULO SEGUNDO
de los siete medios para obtener la luz

P. ¿Cuál es el capítulo segundo de la doctrina de la verdadera comunidad de la luz?
R. Son los siete medios para obtener la luz, medios que la comunidad estima como santos y eminentes.
P. ¿En qué consiste un medio?
R. Consiste en una acción visible por la cual una fuerza invisible realiza una perfección interior.
P. ¿Cuántos medios hay?
R. Siete y guardan analogía con los siete sacramentos. 1. El bautismo, por el agua y la luz. 2. La confirmación de la materia según el agua y la luz. 3. La purificación. 4. La recepción de la luz superior por parte de la esencia y la sustancia. 5. La santificación y el perfeccionamiento del objeto. 6. El aceite de lo alto. 7. La asociación del fuego y de la luz en un cuerpo perfecto.
P. ¿Qué es el bautismo por la luz?
R. Es el primero y el más necesario de los medios de asociación. Gracias a él, la materia es purificada por el agua y por la palabra operativa en el agua y es reproducida como cuerpo nuevo, participante (?) en el ser de luz.
P. ¿Qué es la confirmación?
R. La confirmación por la luz es un medio de asociación por el cual la materia preparada como se ha dicho anteriormente, es fortificada por el aceite de luz y por el espíritu que se encuentra en ella. A partir de aquel momento es susceptible de perfección.
P. ¿Cuál es el tercer medio de asociación?
R. Aquel por el cual la luz y el fuego, bajo las especies formales de los principios pan y vino, reciben su esencia, cuando un sacerdote ordinario de la naturaleza sabe transformar estos principios sobre el altar.
P. ¿Cuál es el cuarto medio de asociación?
R. Es el medio gracias al cual el sacerdote de la naturaleza, capaz de la luz, purifica la materia receptiva a la luz y a sí mismo de todos los efectos de la imperfección.
P. ¿Cual es el quinto?
R. Es el medio de asociación gracias al cual la fuerza pura de la luz, bajo forma de aceite, se eleva hasta la perfección de las fuerzas curativas.
P. ¿Cual es el sexto?
R. El sexto es aquel gracias al cual la materia es santificada y hecha capaz de luz por medio de 7 fuerzas operantes.
P. ¿Cuál es el séptimo?
R. Es la asociación perfecta de la luz con el fuego gracias a un ser intermediario que emana de la luz y del fuego, y que realiza la más perfecta de todas las asociaciones.

CAPÍTULO TERCERO
De los diez mandamientos de la luz

P. ¿Cuál es el capítulo tercero de la comunidad de la luz?
R. Los diez mandamientos de la luz, de los cuales se ha escrito: «Si quieres realizar cualquier cosa, realízala por la ejecución de los mandamientos de la ley
P. ¿Cuáles son los diez mandamientos de la luz?
R. Son los siguientes: 1. No hay más que una materia. 2. Las propiedades de esta materia han de ser utilizadas ordenadamente. 3. En seis acciones la materia termina su trabajo cotidiano, ya que tres fuerzas producen tres seres y en la séptima fuerza, en tanto que plenitud de sus acciones, reposa; esta séptima fuerza será santa para tí, porque es el Sabbath de la luz. 4. La luz y el fuego, en tanto que elemento pasivo y activo, han de inspirarte respeto, pues el fuego es el elemento macho y la luz el elemento hembra y son padre y madre de todas las cosas. 5. No arrebates a la luz lo vivificante, a fin de que no muera la materia que ha de ser exaltada. 6. No mezcles tu obra fuera del orden establecido. Toda cosa a su tiempo y según sus rotaciones. Tu deber consiste en unir las fuerzas dispersas. 7. No sustraerás las propiedades ni a la luz ni al fuego; deber del sabio es hacer que actuen enteramente, dejando a cada cual lo que le pertenece. 8. No tomes como verdadera una falsa aparición y no aceptes nada impuro o extraño pues no sería capaz de absorber la luz, a fin de que el artificio no te produzca una falsa imagen. 9. El espíritu emanante de la luz y del fuego no desea ninguna cosa que todavía permanezca ligada a otras o que no esté desapegado de ellas. 10. Además, este espíritu no desea ninguna materia que le sea extraña o desemejante.
P. ¿Cuál es el contenido principal de estas leyes de la luz?
R. Que la luz ha de penetrar enteramente tu materia o sustancia, a fin de que el fuego sea enteramente unido por la luz y que el espíritu emanante de la luz y del fuego vivifique enteramente tu materia. Esta es la primera ley. La segunda es similar a la anterior, a saber: deberás tratar de la misma manera a la materia con que trabajas y a toda otra esencia que quieras llevar a la perfección. A estas dos condiciones principales se ciñen toda la ciencia de la luz y todos aquellos que comulgan con ella.
P. ¿Cuáles son los mandamientos de la comunidad de la Luz que trabaja?
R. Son en número de cinco. Primero: respeta como sagrados los momentos de reposo en el trabajo, pues la luz tiene sus sábados y el trabajador debe festejarlos. Segundo: durante el curso de esas fiestas de luz, consagra la sustancia del santo sacrificio; deja, por el agua de luz, que lo puro se separe de lo impuro y lo activo de lo inactivo. Tercero: durante el trabajo abstente de todo cuanto atenta contra la ley de la luz, tanto en las fuerzas y acciones como en las formas y esencias de las cosas, éstos son los 4 cuatembres (quatembres) de la escuela de la luz. Cuarto: por lo menos una vez al año, intenta discutir con un amigo razonable los progresos que hayas hecho y de descubrir lo que te regocija, a fin de que tengas un sostén para tu camino que te lleve a la perfección. Quinto: durante las épocas que la razón te dictará, te abstendrás muy mucho de abrir tu corazón a otros como de vincularte a ellos prematuramente.
P. ¿Por qué es necesario respetar los mandamientos de la comunidad de la luz de los verdaderos conocedores de la naturaleza?
R. Porque las leyes de la luz, o condiciones de la luz, mandan que el hombre no obedezca únicamente a lo necesario en el interior de la naturaleza para alcanzar el objetivo fijado, sino igualmente a lo que se exige exteriormente a tal fin. En efecto, el cuarto mandamiento de la luz supone estas exigencias y cualquiera que no respete sus buenas ordenanzas y preceptos será tenido por profano y hombre carnal que ignora las leyes del espíritu.

CAPÍTULO CUARTO

P. ¿Cuál es el capítulo cuarto de la comunidad de la luz interior de los verdaderos conocedores de la naturaleza?
R. Es el conocimiento de la analogía del santo Padrenuestro adherente y del santo Saludo angélico adherente, con la fuerza natural y la forma naturalmente más pura.
P. ¿Cuál es esa analogía?
R. 1. Fuerza suprema de la luz, tu que eres lo divino en la naturaleza y que permaneces en lo más profundo de ella como en el cielo, santificados sean tus atributos y tus preceptos. 2. Donde tú estás, todo es perfecto. Que el reino de tu conocimiento venga entre los tuyos. 3. Que en todo trabajo, nuestra única voluntad seas tú, ¡fuerza de luz que actúas por tí mismo! y de igual forma que todo lo realizas en la entera Naturaleza, realízalo todo en nuestro trabajo. 4. Danos el rocío del cielo y las grosuras de la tierra, los frutos del sol y de la Luna que vienen del árbol de la vida. 5. Y perdona todos los errores que hemos cometido en nuestro trabajo, por desconocimiento de tí, tal como nosotros queremos extirpar de su error a quienes han ofendido nuestros principios. No nos abandones a nuestra presunción y a nuestra propia ciencia, antes bien, libéranos de todo mal por la culminación de tu obra. Amén.
Analogía del Ave
¡Bienvenida seas, fuente pura del movimiento propio, forma pura capaz de recibir la fuerza de la luz! Tan sólo a tí se une la fuerza de luz de todas las cosas. De entre todas las formas receptivas, tu eres la más bienaventurada y santo es el fruto que recibes, esencia de la luz y de la sustancia del calor unidas. Forma pura que ha engendrado al ser más perfecto, ¡álzate para devenir fuerza de luz para nosotros mientras trabajamos y en la hora de terminar nuestro trabajo.
P. ¿Cuál es el contenido principal de todo el Paternoster de los hijos de la luz y de su analogía con la naturaleza?
R. Ellos ruegan por la suma de todos los bienes espirituales y temporales para salvación del alma y de la vida, para obtener de aquel que es la fuerza suprema de la luz, -lo divino en la naturaleza-, la gran obra de la naturaleza; rezan para que Dios les guíe hacia la sabiduría, los preserve de cometer errores durante sus trabajos y les enseña a ser benevolentes hacia los hombres, sus hermanos, a fin de que sea realizado aquello que Dios prometió a los descendientes de Abraham, de Isaac y de Jacob, y que sea verificada la alianza de Dios con los hombres.
P. ¿Porqué los hijos de la luz también tienen una analogía con el Salve angélico?
R. Con objeto de que admiren no sólo tu grandeza de Dios en tu fuerza todopoderosa de la Naturaleza (con la cual tiene analogía Cristo), también para que reconozcan igualmente el esplendor de la forma virginal más pura, cuya analogía es la Virgen María a quien se ha unido la fuerza superior a fin de producir lo más perfecto que existe. Pues de la misma forma que el Espíritu Santo se ha unido a la Virgen María para producir al hombre espiritual más perfecto, igualmente, digo, el espíritu más puro de la naturaleza se ha unido a la materia mas pura para producir la forma física más perfecta, el redentor físico de la naturaleza, que conduce a todos los otros objetos físicos a la perfección, lo cual constituye el secreto de los sabios. Por esa razón, este arte no puede ser comprendido sino por aquel que se adhiere a Cristo; y sólo las analogías con la religión nos conducen hacia el conocimiento supremo, igual que la experiencia adquirida por los hijos de la luz los conduce, también por analogía, al conocimiento de los más altos misterios de la fe.
P. ¿No es suficiente con que un hijo de la luz sepa y conozca todo lo que está prescrito?
R. ¡No! Esto no es suficiente, también debe practicar y demostrar su conocimiento a través de sus obras; sobre lo anterior está fundada la ciencia de la disociación de los hijos de la luz, ciencia que está en analogía con la justicia cristiana.

CAPÍTULO QUINTO

P. ¿Cuál es el capítulo quinto de los hijos de la luz?
R. Se compone de dos partes, a saber: quien comulga con la luz debe, por la gracia de lo alto, que es nuestro rocío, nuestra +, purificar lo impuro por doquier y realizar el bien, pues el conocimiento debe concordar con la ejecución, esto quiere decir que la teoría y la práctica deben concordar; para el conocedor de la luz no basta con conocer el arte, también debe practicarlo, pues solamente saber no justifica, también es menester la práctica.
P. ¿Cuál es el mal del que conviene huir a toda costa en nuestra ciencia de la luz?
R. Aquel que amenaza al hombre con la privación de ese bien natural supremo que es la más alta perfección de la naturaleza.
P. ¿Cuáles son los principales pecados o errores que se pueden cometer durante la operación?
R. Son las acciones que, -tanto durante la operación como en la aplicación de este tesoro después de la operación-, son contrarios a las finalidades divinas. Para ser más precisos, son las siguientes: la excesiva elevación del fuego. La excesiva concentración. El despilfarro. La excesiva parsimonia de la naturaleza. La sobrecarga. La inflamación. El enfriamiento. En relación a estos pecados principales y mortales que matan el espíritu, está escrito: aquellos que los cometan no obtendrán la perfección suprema en la naturaleza física.
P. ¿Cuántas infracciones o pecados químicos contra el espíritu de la naturaleza existen?
R. 1. Edificar sobre este espíritu presuntuosamente, sin indulgencia ni razón, pecando contra su misericordia. 2. Desesperar de forma prematura cuando no se ve inmediatamente su efecto. 3. Oponerse al conocimiento de las verdades químicas. 4. Envidiar a los hermanos por la gracia que han merecido. 5. Endurecer el corazón contra las más saludables exhortaciones. 6. Permanecer en la ignorancia. Estas infracciones no tienen perdón pues jamás podrán ser compensadas durante la obra.
P. ¿Cuáles son las infracciones que claman al cielo?
R. 1. Destruir deliberadamente la obra. 2. Profanar la obra. 3. Abusar de ella para oprimir a los hombres. 4. Escatimar el salario que merece quien haya participado en ella.
P. ¿Cuáles son los pecados químicos escandalosos?
R. 1. Aconsejar a otro el error químico. 2. Incitar a otro al pecado. 3. Consentir el error de otro. 4. Alabar el error ajeno. 5. Callar en presencia del error de otro. 6. Cerrar los ojos ante el error de otro. 7. Participar en los errores de otro. 8. Defender tales errores. De esta forma, nos hacemos partícipes de los errores ajenos como si los hubiéramos cometido nosotros mismos.
P. Cuando uno está en posesión de la obra ¿es suficiente con abandonar el mal y evitar el pecado?
R. ¡No! También es necesario hacer el bien, pues Dios no otorga esta gracia si no es con el fin de que el hombre así gratificado pueda aportar los frutos maduros de la perfección. Debe igualmente llevar una vida justa y piadosa ante Dios y ante los hombres y, por medio de las buenas obras, hacer honor a su elevada vocación.
P. ¿Cuántas buenas obras hay?
R. Tres. 1. El sabio ha de tener su alma siempre orientada hacia Dios y la sabiduría. 2. que se abstenga de todo aquello que no es ni divino ni sabio. 3. Que remedie por doquier las necesidades de los hombres, sus hermanos.
P. ¿Para qué sirven las buenas obras?
R. Las buenas obras sirven para hacer feliz tanto al individuo como al universo entero.
P. ¿Cuáles son las obras corporales de la misericordia que puede realizar el sabio cuando ha adquirido la perfección suprema de la naturaleza física?
R. 1. Puede alimentar a quienes tienen hambre. 2. Dar de beber a los que tienen sed. 3. Vestir a los desnudos. 4. Albergar a los extranjeros. 5. Curar a los enfermos. 6. Reavivar la materia muerta.
P. ¿Qué obras espirituales puede practicar ese mismo sabio?
R. 1. Puede castigar el pecado. 2. Informar a los ignorantes. 3. Prodigar sus consejos a quienes dudan. 4. Consolar a los afligidos. 5. Sufrir la injusticia pacientemente.
P. ¿Cuáles son las ocho felicidades químicas?
R. Son las obtenidas por el disfrute y la posesión de la más alta perfección de la naturaleza en tanto supremo bien natural y que son enseñadas por san Juan en el Apocalipsis a partir de la revelación del Señor. 1. A quien lo consiga yo le daré a comer del fruto del árbol de la vida, que se halla en el paraíso de mi Dios. 2. Quien lo consiga no será afectado por la segunda muerte. 3. A quien lo consiga yo daré a comer del pan celeste oculto y le daré una piedra blanca sobre la cual estará escrito un nombre nuevo, nombre que nadie comprenderá salvo aquel que posea la piedra. 4. A quien lo consiga, a quien guarde mi obra hasta el fin daré yo poder sobre las naciones y guiará a los pueblos con vara de hierro y los quebrará como vasos de alfarero; poseerá lo que yo he heredado del Padre y le daré una estrella del alba. 5. Quien lo consiga será revestido de blanco, y jamás borraré yo su nombre del libro de la vida y a él confesaré públicamente ante mi Padre y los ángeles. 6. Aquel que lo consiga será una columna en el templo de mi Dios y sobre él inscribiré yo el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad santa que es la nueva Jerusalén descendiendo del cielo y conocerá mi nuevo nombre. 7. A quien lo consiga, a ese dejaré yo que se siente sobre mi trono, igual que estoy yo sentado sobre el trono de mi Padre porque yo le he hecho mío. 8. Quien sea vencedor obtendrá por derecho de sucesión todo cuanto desee y espere de mi. Yo seré Dios y él será mi hijo.
P. ¿Cuáles son los consejos evangélicos o celestes de este arte?
R. Son en número de tres: 1. Ser pobre en la riqueza. 2. Ser abstinente pudiendo disfrutar de todo. 3. Ser obediente pudiendo mandar.
P. ¿Cuáles son las últimas cuatro cosas?
R. 1. La muerte, en tanto que mortificación de la materia. 2. el juicio, o disociación. 3. de lo que es celeste y viviente. 4. Frente a frente con lo que es terrestre y muerto. ¡Piensa, oh, hombre, durante tu trabajo, en estas últimas cuatro cosas y no errarás en tu obra.

NOTAS FINALES

La fuerza más sutil es unida por el imán a la materia más grosera.
La fuerza divisible aparecerá como indivisible.

EXPERIENCIA

Es posible descomponer un imán en tantos puntos como se quiera; todos los trozos conservarán puntos y polos similares.
Lo que en el caso del imán se manifiesta en las partes exteriores parece predicarse de forma imperceptible en todos los cuerpos. Sin duda alguna, todos tienen sus puntos y polos de fuerza por cuyo medio se unen a cuerpos similares y rechazan los cuerpos desemejantes.
A partir del principio de base principium infinitorum similium, la estructura del universo entero, en todo lo que contiene, de lo más grande a lo más pequeño, aparece coherente y regulado por relaciones magnéticas; igualmente, estas relaciones asocian lo más sutil con lo más grosero y lo más grosero con lo más sutil, -todo según un orden coherente. La igualdad y la desigualdad dimanan, ambas, de un recipiente único que es la fuerza.
Problemas
1. ¿Cómo puede ser dividida una magnitud en innumerables otras, de tal suerte que, de la más pequeña a la más grande, subsista sin embargo, siempre, una relación semejante?
O bien: ¿cómo hacer para que innumerables potencias y series de números (actus) se sigan unas a las otras guardando una dependencia constante, de tal suerte que en el infinito subsista una relación semejante?
O bien: ¿cómo la fuerza interior ha de ser unida a la fuerza exterior para que la forma oculta se vuelva hacia el exterior? Dado el caso de que, en los espejos parabólicos el foco se situa entre las tangentes y secantes, ¿no sería necesario ajustar las tangentes a las secantes si se desea hallar el punto más interno a partir de la forma exterior según ángulos iguales?
¿No sería posible juntar en el aire, en cierto lugar, los puntos armónicos? ¿Qué quiere decir: hallar la cuadratura del círculo? ¿Acaso no sería contrario a la naturaleza de las cosas imaginar que «hallar la cuadratura del círculo» significa que se quiere expresar un círculo por medio de un cuadrado? «Hallar la cuadratura del círculo» ¿No significaría más bien la expresión (épuiser) de un espacio cíclico por medio de números racionales de tal manera que, del más pequeño al más grande subsista siempre una relación precisa? ¿Cómo hallar la raíz y el área de cada cuadrado irracional? ¿Y cómo hallar la verdadera proporción de las líneas laterales y perpendiculares? ¿Cómo demostrar, a partir del contenido racional del triángulo equilátero (sin conocer previamente la línea del cuadrado de aquel) cuántos pies o fragmentos contiene el cuadrado del triángulo? ¿Qué entendían los antiguos, de hecho, por cuadratura y qué entendían por arithmetica novenaria? ¿Y qué descubrimientos haría el mundo si la arithmetica novenaria estuviera asociada a la cuadratura? Y en la física, el principium infinitorum similium ¿no reina en tanto que principium cognitionis? Y en la metafísica y la teología, el principium unitatis ¿no puede ser acaso el principium conscientiae? Gracias a estos dos principios lo efímero y lo pasajero ¿no podrían ser fijados y hechos permanentes? ¿Acaso no es una ley eterna la que manda que lo espiritual encuentra su subsistencia en lo corporal y que lo espiritual sea contenido en un espacio corporal?
Esta corporeidad o ese «en qué» ¿no será alguna cosa que podría ser expresada con el término «espacio», una forma corporal en el interior de la cual opera lo espiritual? ¿No hay tres principios de base? ¿y estos no operan acaso bajo una forma de siete fuerzas? Estos tres principios de base no son acaso tres fuentes de automoción que conducen siete formas hasta el interior de una única concepción? ¿las tres primeras formas no constituyen el primer principio, la cuarta y la quinta constituyen el segundo principio y la sexta y la séptima constituyen el tercer principio?
Al considerar el universo, que se mantiene unido de forma casi inmutable, el ser razonable ha de concluir que existe un eterno e indisoluble vínculo de la diinidad que lo mantiene enteramente unido. Sin embargo también se verifica en el mundo material la fragilidad y lo efímero y en lo efímero, lo imperecedero.
El hombre puede conocer todo aquello, pero para adquirir este conocimiento le es menester, sin embargo, alguna cosa que lo haga posible. Esta cosa es la luz interior, o alma y por otra parte, la cosa que lo hace todo visible, esto es, la luz exterior.
El alma de la que hablamos es desconocida por el hombre en tanto que luz y esto será así mientras considere las cosas en su espíritu y en el espíritu natural y no según el espíritu divino. Cuando comienza a considerar a Dios en nuestro espíritu, ve que Dios está fuera de todo espacio y de todo tiempo, de todo lugar y de todo movimiento y que sin embargo alguna cosa ha de haber en Dios que se mueva, que ordene el espacio y el tiempo, el lugar y todas las cosas. Esta cosa es la palabra, la sabiduría y el esplendor de Dios, y esta palabra no es una esencia ideal, sino una cosa corporal, por la cual lo divino y lo humano en su forma más pura, lo suprasensible y lo sensible, lo espiritual y lo físico, actúen conjuntamente:
-Sobre la receptividad del hombre ante lo divino.
-Sobre la capacidad de elevación del hombre carnal hasta lo suprasensible.
-Sobre la capacidad de lo material para magnificarse y transformarse en espiritual…

FIN