miércoles, 4 de junio de 2008

Descansando

Este soy yo en pleno desarrollo de mis actividades verdaderamente importantes. Lo cierto es que me costó bastante reproducirme de esta manera puesto que la forma de trabajar y al mismo tiempo retratarme requiere de una gran destreza y habilidad, impropias de todo buen amante de la naturaleza.

Lo cierto es que refleja perfectamente cómo paso el tiempo cuando descanso en el campo, tras la labor realizada. Se que será objeto de críticas pero en realidad éstas solamente serán fruto de la envidia cochina por no poder dedicarse a un trabajo tan edificante como el que la imagen representa.

Pero ahí está el error, ya que cualquiera, con una buena disposición, eso sí, es capaz de lograr reproducir semejante tarea.

Además, para el fino observador resultará del todo evidente que mientras uno está descansando el resto de la naturaleza que le acoge y acompaña sigue su trabajo: el sol está iluminando y dando el calor a sus campos, el agua sigue su curso y el ruidoso silencio de la naturaleza no para de sonar.

Como no me había visto antes así, no había caido en la cuenta de la placidez tan enorme que emana y se me ocurren varias cosas que guardaré para otra mejor ocasión, pero entre las cuales, no ocupa bajo lugar la de que el abandonarse, el adoptar la pereza creativa, solamente puede parecer inútil a quien no tiene ojos para ver.

Todo sigue su curso mientras uno se repone y deja que se hagan las maravillas del mundo. Tan sólo hace falta eso, un buen abandono y un algo de humildad.